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El dolor de Lidia: en cuatro años dos de sus hijos fueron asesinados

Lidia pidió que el caso no quede impute como el asesinato de su hijo Walter.

A varios kilómetros del centro de Santa Ana, en una humilde vivienda de madera del barrio Ciudad del Este, vive la familia Pedrozo. Allí, Lidia crió a sus once hijos a base de arduo trabajo, según cuentan los vecinos y amigos de la mujer, quien sumida en llantos  ayer por la tarde recibió a El Territorio.

La sacrificada madre estaba sentada en una mesa, también de madera, cubierta con una sábana blanca, una corona de la Municipalidad local y algunos ramilletes de flores silvestres con las que toda una comunidad esperaba el cuerpo de Sergio Pedrozo, quien fue asesinado en Salto Encantado en la noche del sábado.

“Quiero justicia por mi hijo. Duele no tener dinero para pagar un abogado y que los asesinos paguen lo que hicieron. Mi hijo vivía conmigo y salía a trabajar para ayudarme a mí y a su hija de 15 años”, reclamó sin consuelo. La escena es de una tristeza que será irremediable, ya que la muerte del mandarinero revivió el peor de los momentos de la familia.

“No puedo más, es el segundo hijo que me lo matan sin piedad. Pido justicia. Yo no sé lo que pasó, uno dice una cosa y otro otra y uno queda sin saber realmente qué pasó. No quiero, por favor, que esto quede como le pasó a mi hijo anterior, pero igual la vida de mi hijo no la recupero más”, exigió y lamentó la mujer de 55 años, sin poder decir mucho más.

 

Una tragedia familiar
Laura Pedrozo, hija de Lidia y hermana de la víctima, tomó la palabra y relató los fantasmas que hoy reviven. “No sé mucho sobre lo que pasó. Esto es terrible para mi familia y para mi madre más aún, ya que estamos perseguidos por las tragedias. Este es mi segundo hermano que me matan a sangre fría, ya que el 11 de marzo del 2013 mataron a mi hermanito de tan sólo 18 años a la salida de un baile”, expresó.

El pedido es que se investigue a fondo, ya que al igual que su madre reclamó “justicia, ya que no sé si porque somos humildes y no tenemos plata nadie nos escucha y todo queda así nomás. En este caso no sabemos nada, quisimos hacer la denuncia y la Policía nos dijo que no hacía falta, pedimos por favor ayuda para que todo se esclarezca y que no quede impune como la muerte de mi hermano Walter”.

En el patio de tierra y a la sombra de los árboles, los vecinos se iban sumando para esperar el cuerpo y despedir al amigo, hijo, padre, hermano y buen vecino, como lo calificaron todos los consultados. Entre todo ellos, también llegó de Posadas una de sus tías, embargada por las lágrimas.

A los testimonios de los familiares directos se agregó el de Juana Mabel Montiel, una de las tantas vecinas de la familia Pedrozo que se acercó. “Duele demasiado lo que le pasa a Sergio, era un muy buen vecino. No tengo más que palabras buenas para él, es muy injusto todo lo que está pasando, ellos son una excelente familia. Soy madre y no me imagino una situación así”, se solidarizó.

 

Emboscada mortal
Sergio Orlando Pedrozo (38) fue asesinado de un balazo en medio de un feroz enfrentamiento entre dos grupos de jornaleros en un camino interno del paraje Cerro Moreno, en Salto Encantado, el sábado cerca de la medianoche. De acuerdo a la reconstrucción del hecho un grupo de tareferos emboscaron a mandarineros que salían de un bar, grupo en el que estaba la víctima.

El pleito empezó con golpes de puño que rápidamente viraron también a cuchilladas y machetazos. Cuando la Policía local llegó a la escena se topó con personas con heridas sangrantes. Pedrozo murió en el lugar a causa de un disparo en la cabeza, pero una puñalada en el estómago también precipitó su final.

Varias comisiones de la Unidad Regional XI iniciaron un rastrillaje en la zona y el relevamiento de testimoniales e inteligencia culminó con las detenciones de  Daniel O. (20), Óscar O. (31), Gustavo V. (22), Mario L. (23), Carlos M. (64) y Narciso D.D.O. (35). Al día siguiente se encontró en medio del monte el arma que habría sido utilizada por uno de ellos para concretar el homicidio, ya señalado por sus secuaces.

 

Una familia signada por las tragedias
El lunes 11 de marzo del 2013, en horas de la mañana, falleció en el Hospital Madariaga Walter Pedrozo (18), producto de una herida causada por un elemento punzocortante que tenía en el abdomen.

Según informó este medio en su momento, el joven había recibido el puntazo a las 7 de la mañana de un domingo, tras discutir fuertemente con un conocido suyo en cercanías al puerto de Santa Ana.

Ambos muchachos estuvieron, momentos antes del hecho, ingiriendo bebidas alcohólicas y, cuando empezaba a amanecer, ese intercambio fue subiendo de tono hasta que se produjo la agresión que le costó la vida a Walter.

Pese a que el agresor había sido identificado, ese crimen, aseguran los familiares de la víctima, permanece impune. Hoy, tras el crimen de Sergio, también lloran su muerte.

(El Territorio)

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