La decisión de la máxima esfera judicial de esta provincia se confirmó al declararse admisible el recurso de casación interpuesto por el triunvirato defensivo de los condenados, integrado por los abogados Ramón Grinhauz, Eduardo Paredes y María Cristina Salguero. Eso quiere decir que se abocarán a estudiar el caso, de principio a fin, para finalmente determinar si el fallo condenatorio es sólido en cuanto a los fundamentos o debe ser revocado.
Por el sanguinario ataque, el Tribunal Penal Uno de Oberá había condenado -el 18 de diciembre de 2017- al trío a la pena máxima tras hallarlos responsables de los delitos de “robo calificado por haber sido cometido con armas, en poblado y en banda, y cuádruple homicidio calificado por ensañamiento y para procurar la impunidad, todo en concurso real”.
Tres de cinco
En el debate se determinó que alrededor de las 19.30 del 25 de mayo del 2014, cinco encapuchados (entre los que estaban Godoy, Paz y Alegre) irrumpieron en la vivienda de la familia Knack, ubicada en el kilómetro 7 de la ruta Provincial 5, con una violencia demencial.
Con extrema crueldad redujeron, torturaron y quemaron vivos al empresario maderero Oscar Knack (43); a su esposa, Graciela Mojsiuk (42) y a sus hijos, Cristian (24) y Bianca (12).
El matrimonio murió a las pocas horas a causa de las fracturas y lesiones irreversibles en sus cuerpos, al igual que su pequeña hija, mientras que el hijo mayor agonizó durante 36 días en el hospital Madariaga de Posadas, donde antes de su deceso aportó datos que resultaron claves en la investigación del caso como por ejemplo, que la mañana del ataque viajó a Cuatro Bocas, Corrientes, para cobrar un lote de madera y que una hora antes de la irrupción de los delincuentes había regresado a su casa con 357 mil pesos en efectivo, dinero por el que fueron los delincuentes.
El dictamen judicial referido a las penas coincidió con lo solicitado por el ministerio fiscal y la querella, que representó los intereses de Carlos “Nano” Knack (27), único sobreviviente de la familia y quien declaró que salvó su vida de milagro, porque al momento del hecho se encontraba en la casa de su novia.
Durante el juicio se puso sobre relieve que un llamado anónimo apuntó la investigación hacia la figura de Alegre. Luego, el hallazgo de huellas dactilares y rastros genéticos comprometió a los otros condenados: Paz y Godoy.
Para la defensa, inocentes
Pero para la defensa, Godoy, Paz y Alegre son inocentes. Dejaron eso plasmado en sus alegatos por medio de los cuales cuestionaron varios puntos considerados por los magistrados como pruebas fundamentales de sus participaciones en el hecho.
Una de ellas fue la llamada anónima a la comisaría de Panambí, que el 26 de mayo del 2014 apuntó la investigación hacia la localidad de San Javier, puesto que una persona nunca identificada indicó que en un tráiler ubicado en el taller de Alegre encontrarían las armas utilizadas para cometer el atraco y el dinero robado en casa de los Knack. Luego se probó que el arsenal en poder del chapista no tuvo relación con el hecho, como tampoco nunca dieron con el botín.
También trataron de desvirtuar la declaración de Cristian en el Hospital Madariaga, ya que la misma fue tomada como denuncia a casi un mes del hecho y no contó con la presencia de funcionarios judiciales ni los defensores de los condenados, que ya estaban detenidos.
Mas allá de eso, Paz y Godoy quedaron muy comprometidos por la presencia de huellas dactilares y rastros genéticos hallados en la escena del crimen. Dos fracciones de huellas compatibles con Paz fueron encontradas en una caja de zapatos donde los Knack guardaban su dinero; al tiempo que dos cabellos de Godoy y fluido biológico de Paz aparecieron en un trozo de media fina -hallada en la casa de las víctimas- que habría sido utilizada como capucha para perpetrar el crimen.
Salguero había remarcado en ese contexto que “el ADN está plantado, la huella digital también fue plantada y todo eso es dudoso. Hubiera sido bueno que interviniera Gendarmería Nacional, como solicitamos, para que hicieran una contraprueba, pero todo se nos negó”.
En ese punto habían adelantado acudir en casación hasta lograr que el fallo sea revisado, algo que finalmente va a ocurrir.
“Debería anularse esa sentencia. Los tres son inocentes, por eso durante el juicio estuvo Enrique Piñeyro, por el Proyecto Inocencia. Nunca vio un caso tan escandaloso”, opinó a su turno Paredes, asegurando que “en Misiones, en la Corte Suprema Nacional o Interamericana, en algún momento va a anularse la sentencia”.