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Santa Cruz en la tercera audiencia del debate oral y público. Foto: Sixto Fariña

La etapa de alegatos concentra la atención en el juicio a Santa Cruz

El juicio a Rocío Santa Cruz (33) ingresó en la etapa final. Con las testimoniales concluidas ayer, la expectativa se concentra en la audiencia de hoy con el alegato de las partes y, dependiendo de cómo se desarrolle la jornada, hasta se podría conocer la sentencia.

Tras la declaración de estas cuatro personas, se procedió a incorporar por lectura el testimonio vertido por otros cuatro testigos cuyas comparecencias al debate había sido desistidas en común acuerdo entre la fiscal María Laura Álvarez y los abogados Eduardo Paredes y José Luis Rey, en representación de la única imputada.
Pero eso no fue todo, ya que de la misma forma se incorporó una ampliación de indagatoria efectuada por Santa Cruz ante la Justicia en marzo de 2016 y ese testimonio fue leído en la sala.
En esa instancia la imputada brindó su versión de los hechos, algo que durante el juicio optó por no hacerlo y se abstuvo de declarar, tal como lo ampara su derecho.
En aquella oportunidad, la mujer había realizado un relato de lo sucedido desde la noche del 30 de enero de 2016 en la cual asistió a una cena en un restaurante de la Costanera hasta el momento en el que llegó a su casa en horas de la mañana siguiente.
“Me fui al restaurante La Ruedita a eso de las 22 con una amiga con el motivo de compartir una cena con unas amigas de ella y a eso de la 1.30 decidimos ir a bailar a Cristóbal en la Costanera. Estuvimos hasta las 5.30 aproximadamente, momento en el cual decido regresar a mi casa”, fueron sus primeras palabras aquella vez.
Y continuó: “Me subo al auto que estaba estacionado del lado del río y al regreso hay un lomo de burro frente al monumento de Guacurarí, el cual lo agarro y golpeo por debajo del paragolpe”.
A partir de ahí Santa Cruz explicó que continuó por Costanera y se dirigió hasta la avenida Urquiza, desde donde tomó la San Martín para llegar a la avenida Quaranta y desde allí hasta su casa.
Sin embargo, en ningún momento mencionó el accidente por el cual ahora está siendo juzgada y cuando las partes intervinientes en la indagatoria le consultaron al respecto ella aseguró no recordar “ningún percance” por el camino y cuando quisieron profundizar en el tema y le preguntaron qué recuerda de su regreso a casa adujo que “tengo recuerdos vagos, pero no tengo ningún recuerdo relevante. Ese es un trayecto que hago casi todos los días”.
También le preguntaron por los daños que registraba su vehículo y su respuesta en ese momento fue: “No tengo conocimiento del origen de los mismos, únicamente del paragolpe por el lomo de burro en la Costanera”.
De su declaración también se desprende que ese día llegó a su casa cerca de las 6.10 y mantuvo una discusión con su marido por el estado en el que llegó el auto.
“En ese momento me encuentro con mi marido, quien me pregunta qué había pasado con el paragolpe que estaba golpeado abajo, yo le respondo que había agarrado un lomo de burro en la Costanera y comenzamos a discutir porque el auto era nuevo. Luego me dirijo a mi habitación y me recuesto”, dijo.
Ahí recordó que tras la discusión su marido le llamó a una amiga suya para que vaya acompañarla y con ella compartió unas tazas de café con licor de Tía María que la muchacha había preparado para calmarla.
En una parte de la indagatoria también le preguntaron si durante la madrugada había consumido alcohol y ella respondió que no. “No recuerdo haber consumido bebidas alcohólicas en razón de que con mi marido tenemos la costumbre de que el que maneja no toma”.
Con esta lectura se cerró la ronda de testimoniales, tras lo cual el juez a cargo del proceso, César Raúl Jiménez, solicitó la lectura de la incorporación del plexo probatorio y dio por terminada la audiencia.
Ahora será el turno de los alegatos, donde la fiscal y la defensa de la imputada podrán exponer sus argumentos y efectuar ante el tribunal las solicitudes que consideren.
La primera en exponer será la fiscal Álvarez y luego lo harán los letrados que representan a Santa Cruz. Más tarde vendrán las réplicas y dúplicas, y la extensión horaria de esta jornada podría ser determinante para que hoy mismo se pueda dictar sentencia; de lo contrario podría programarse para mañana. Antes de oír el fallo, la imputada tendrá la oportunidad de dar sus últimas palabras.
Rocío Santa Cruz está imputada de homicidio culposo, delito que prevé penas de entre seis meses y cinco años de prisión en caso de ser hallada culpable.
A la mujer se la acusa de conducir alcoholizada y en esa instancia provocar un accidente de tránsito que le provocó la muerte a Ramón ‘Topo’ Cabrera (53) en enero de 2016. Luego del hecho, la abogada y ex Miss Argentina continuó su marcha hasta su vivienda y recién horas después fue localizada por la Policía.
 
Lesión y casco
 
De entre los testigos que comparecieron ayer, la declaración más extensa fue la del doctor Roberto Gisin, actualmente a cargo del sector de Rehabilitación del Hospital Escuela Ramón Madariaga.
Gisin fue citado a partir de un pedido de la defensa de Santa Cruz y ante el tribunal el profesional explicó que hace nueve años se desempeña en el cargo de actualmente ocupa.
Al médico le exhibieron las fotografías de la lesión de Cabrera y en base a su experiencia consideró que “hay una fractura bastante intensa en la base del cráneo” y que esa herida “no tendría que haberse producido” en caso de utilizar un casco.
APOSTILLAS

Cruce: la fiscal Álvarez interrogó al doctor Gisin sobre sus parentescos con la defensa y en esa instancia expresó que era cuñado de uno de los letrados, lo que generó un breve cruce entre ambos en el cual el juez Jiménez debió intervenir. De igual forma el médico continuó con su testimonio ya que la situación no lo imposibilitaba.

Privado: la segunda persona en declarar ayer fue la psicóloga de Santa Cruz y por pedido de la defensa su testimonio fue emitido sin la presencia del público ni los medios.

Tía María: la amiga de Santa Cruz que declaró ayer recordó que esa mañana después del accidente estuvo con ella y le preparó café con Tía María. “El café había salido feo y entonces para tranquilizarla le puse licor”, dijo.

Estado: entre los testimonios que se incorporaron por lectura estuvo el del policía Fernando Almeida, quien en esa instancia había indicado que al ver a Santa Cruz en la comisaría observó signos de ebriedad. “Cuando se encontraba en la oficina ella decía diferentes cosas sin sentido, se reía fuerte, después lloraba, no caminaba en forma recta y se sentía aliento etílico”.

Gesto:
 Irene Pare, viuda de Cabrera, se quebró en varias instancias del debate y una vez finalizada la audiencia, el juez Jiménez se acercó a ella para invitarle un vaso de agua. El gesto fue agradecido por todos los familiares de la víctima.

 

(El Territorio)

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