Con la llegada del tiempo de las Fiestas de Fin de Año llega también un tiempo de compras. En la mayoría de los casos, apresuradas, fijándose más que nada en los precios, que se siguieron disparando, sin que los “cuidados” se hagan notar demasiado en las góndolas. Y es un error, no demorarse, también, en controlar la fecha de vencimiento de cada producto. Y es cierto, será una demora extra en días en los que lo que menos sobra es tiempo. Sin embargo, éste parece ser el mandato de la hora. Porque al estar de los comentarios y las quejas registradas en las redes sociales, se encuentran productos vencidos que sólo son advertidos cuando el comprador abre los envases para consumirlos.
Y hay otra variante también apuntada por una consumidora en un mensaje de Facebook: “actualmente se ven productos con fechas de vencimiento muy próximas a cuando una las va a adquirir”. En efecto, hay personas que han dejado de adquirir quesos, por ejemplo, de un supermercado en el que se proveen habitualmente de casi todos los alimentos que consumen, porque han tenido que desechar cortes cuyo cercano vencimiento no habían controlado al momento de comprar.
Ante este panorama se suceden los interrogantes: ¿no hay consumo y ésa es la razón de ser de los productos vencidos que permanecen en góndola? ¿han dejado de emplearse los repositores que contrataban las distintas marcas para asegurar que sus productos estén debidamente exhibidos y, también, que no estén vencidos? ¿los supermercados, las cadenas de comercialización destinadas al consumo minorista, no están sujetas a un control de parte de organismos estatales dedicados a la supervisión del cumplimiento de las leyes de Lealtad Comercial y Defensa del Consumidor?
¿Se han relajado tales controles por el “dejar hacer” que se habría impuesto desde el Gobierno de la Nación”. Vale la pena mirar la Subsecretaría de Comercio Interior, dependiente del Ministerio de Producción, uno de los que más empleados ha despedido y uno de los que ahora tienen en su haber, asimismo, el mayor listado de despidos previstos por la Nación para antes de que finalice el año: 800 personas.
Ahora bien, quién está a cargo de esta dependencia?: Javier Tizado: es abogado de la Universidad Católica Argentina, Magíster en Derecho de la Empresa de la Universidad Austral y tiene una Maestría en Leyes en Harvard Law. Trabajó como abogado interno de la Dirección Legal del Grupo Techint y como consultor legal en la firma internacional White & Case. Fue asociado senior en los estudios Bruchou, Fernández Madero, Lombardi y Mitrani Abogados, y en Mitrani Caballero Ojam Abogados. También fue Director y Gerente General de Tubos Trans Electric S.A., empresa argentina líder en el diseño y la fabricación de transformadores eléctricos de distribución y potencia.
Este es su currículum publicado en la página oficial de la Subsecretaría. No parece tener el perfil de persona que se preocupa y ocupa de los derechos del consumidor; capaz de enfrentar, si así corresponde, a grandes corporaciones, visto que ha formado parte de algunas de ellas. Eso sí, posiblemente tenga mejores modales que Guillermo Moreno. Y difícilmente gane las primeras planas por enojarse con algún poderoso incumplió normas.
En su cuenta de Facebook, el periodista y director de C6Digital Jorge Kurrle, publicó fotografías y facturas de productos vencidos adquiridos de buena fe en alguno de los locales de una cadena de supermercados de Posadas. Las respuestas de quienes se informaron por ese medio, daban cuenta de sus propias experiencias en casos similares. Y le encontraban explicaciones diversas. La primera y más sencilla: es responsabilidad de los repositores. Pero hay quienes dicen que aquellos que así acusan, nunca tuvieron un joven repositor en su familia, amigos, conocidos o vecinos. Los chicos y las chicas –que también hay jovencitas- arriesgan su propio sueldo si por esas cosas de la vida se les escapa un envase con la fecha de vencimiento superada. Más allá de la encendida reprimenda y la amenaza cierta del cese del contrato.
Otro argumento ha sido que uno puede ir con el producto de marras y reclamar, ante lo cual el negocio le repondrá un sustituto no vencido. No le reconocerá, claro, la molestia extra, la pérdida de tiempo, la nafta gastada si se moviliza en auto o los pasajes de colectivo si lo hace en el transporte público.
Ahora bien: ¿no es obligación del comercio velar por no defraudar la confianza de sus clientes? ¿son necesarios inspectores para que la norma se cumpla al pie de la letra y a diario? ¿no son suficientes las largas colas que se forman para ir a “hacer la diferencia” en Paraguay o en Brasil para disuadir la persistencia de malas prácticas?
Radio La Cueva Am 1580 – 25 de mayo Misiones