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“Mi hija le decía que no podían estar juntos pero él no entendía”

“Mi hija le decía que no podían estar más juntos porque la relación era demasiado tóxica, pero él no entendía esa parte y en el trato no demostraba ser mala persona pero lamentablemente terminó siendo un demonio vestido de cordero. Nadie imaginaba que iba a hacer eso”.

Las palabras son de Nélida Álvez, madre de Anabel Itatí Silva (21), la joven que desde el sábado a la noche se debate entre la vida y la muerte después de haber sido rociada con combustible y prendida fuego en el barrio El Piedral de Posadas.
Con el calificativo de “demonio vestido de cordero” definió al agresor, Jorge Luis Dávalos (31), actual pareja de la víctima y quien permanece detenido en la Comisaría Decimocuarta a disposición del titular del Juzgado de Instrucción Tres, Fernando Verón, bajo la acusación de femicidio en grado de tentativa y desobediencia judicial, aunque su situación cambiaría en función del cuadro de salud de la víctima, que no presentó mejorías.
“Su estado es crítico. Le van a hacer una cirugía pero la realidad es que está mal, pobrecita. Escucha todo lo que le decimos pero lucha por vivir en esa cama, toda intubada”, explicó en diálogo con el programa Acá te lo Contamos, por Radioactiva 100.7, refiriendo que “tiene el 50 por ciento del cuerpo quemado, desde la cintura para arriba, perjudicados sus pulmones y también bastante afectadas las vías respiratorias, por eso permanece hasta ahora conectada a un respirador artificial”.
La mujer lamentó que pese a la orden judicial que le prohibía acercarse a su hija, el hombre igualmente irrumpió en el domicilio donde esa noche estaba junto a dos hijos de 8 meses y 4 años. “Nunca cumplió esa orden. Ella no quería estar con él pero él no quería entender eso, la atacó estando indefensa en la casa, no respetó ni a los hijos”.
En esa línea manifestó que como familia “ponemos todo en manos de Dios. Estamos orando y confiamos más en la justicia  divina que en la ley de los hombres porque casi nadie cumple. La cirugía (a la que fue sometida ayer) era necesaria, nos dijeron los médicos y esperamos que ahora haya mejoría”.

Desobediencia

Tal como expuso El Territorio, desde el entorno familiar de la víctima y del victimario dejaron entrever que no era la primera vez que discutían, aunque “siempre que se alejaban volvían a retomar la convivencia”. Sindicaron que ambos consumen estupefacientes y, en ese contexto, habría sucedido el ataque.
“Estaban drogados y siempre hacen eso de discutir, pelearse, pero esta vez pasó a mayores. No sabés todo lo que estamos luchando para que salgan de la droga, tanto él como ella”, refirió una hermana del acusado. “Siempre vivieron así, les hablamos mucho que dejen de joder, pero nunca fue suficiente”, lamentó.
Este matutino confirmó que a mediados de noviembre de 2015 intervino el Juzgado de Familia 2 de Posadas ante una denuncia por violencia doméstica y hace pocas semanas, el 12 de julio, ante un nuevo episodio de agresión denunciado por la víctima, el titular del Juzgado de Violencia Familiar de Posadas ordenó sobre el hombre una prohibición de acercamiento por el término de tres meses. La medida fue notificada a los dos el 17 de julio y estaba en plena vigencia en el momento del ataque.

Nafta y fuego

De acuerdo a lo informado por fuentes policiales, el alerta al sistema de emergencias 911 se activó pasadas las 23 del sábado en una precaria vivienda situada en el barrio El Piedral.
La única referencia que tenían los uniformados era que se trataba de una pelea de pareja, pero al llegar al sitio se toparon con la madre consciente, aunque con quemaduras en brazos, cuello, tórax y parte del rostro. Ella misma denunció ante los policías que Dávalos irrumpió en la propiedad de manera intempestiva pese a estar impedido y la discusión giró en torno a una supuesta infidelidad.
Lo verbal pasó a tener otro tenor cuando el sujeto no sólo la golpeó sino que le arrojó el combustible que había llevado en un bidón y la prendió fuego. Como pudo, Anabel apagó las llamas mientras el atacante escapó. Esa misma noche fue trasladada en una ambulancia al nosocomio local, donde permanece y el sujeto detenido horas después
.
Las criaturas quedaron al cuidado de la abuela paterna, aunque Álvez pretende lograr tenerlos en guarda. “Espero que me entreguen porque si le pasa algo a mi hija, lo único que me va a quedar serán a ser ellos”, lamentó.
(El Territorio)

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