Machado veló a su hijo menos de una hora, por el estado el cuerpo.
El primer día de este año, motivado por el intenso calor, Luis Rubén Machado (53) se fue junto a su familia a pasar unas horas al río. Quien les indicó el puerto al que terminaron yendo fue su hijo, Yonatan (23), ya que allí, a pocos metros del patio trasero de su casa, iba varias veces por semana.
Yonatan, que ese día mostró los dotes en el agua de todo joven que vive cerca del río, falleció ahogado el jueves (4) pasado y por el hecho están detenidos los hermanos Miguel Ángel (19) y Carlos M. (23), del mismo barrio. Se cree que “Yoni” se arrojó ese mismo día al agua y ambos no lo dejaron salir, amenazándolo con un machete y una gomera.
El caso fue tópico de conversación y conmoción en el pueblo, puesto que el padre de la víctima, Rubén “Zarpale” Machado (53), es una persona muy conocida debido a sus cantos en el camión recolector de basura municipal, donde trabaja desde hace muchos años.
“Yoni y su hermana son hijos adoptivos míos, hijos de una hermana que le mataron hace 17 años y los adopté. Nadie está preparado para lidiar con esto. Para mí es todo confuso, yo no sabría explicar bien por qué y cómo pasó esto”, empezó diciendo el hombre en su casa, donde recibió a El Territorio.
Machado fue muy cauto y aclaró que no sabe a ciencia cierta lo que pasó con su hijo, puesto que no estuvo en el lugar del hecho, un puerto conocido como “yacaré” o “piedra grande”, que no está habilitado como balneario pero es muy visitado. Sin embargo, al igual que a la Policía, varios vecinos y testigos le señalaron que los dos detenidos dejaron ahogar a su hijo.
“Dicen que llegaron los hermanos, el mayor con un machete y el más chico con una honda. Yo no sé si hubo una discusión previa, pero lo sé es que Yoni se tira al agua y cuando se tira ahí, los dos muchachos no le dejaban salir”, agregó.
Las condiciones del lugar y las presuntas amenazas de los involucrados habrían influido en la muerte del joven ya que en el lugar, según su padre, hay “como 100 metros de remolinos. El gurí seguro estaba desesperado, en el río hay nadadores profesionales. Dice que en una hora el Yoni desapareció de la superficie del agua, se evaporó”.
“Desde mi punto de vista, ellos provocaron la muerte del muchacho”, aseguró. Varias personas del barrio, entre ellos algunos niños, coincidieron en el relato ante los efectivos y orientaron las investigación a la Policía. Hasta ayer a la noche los dos sospechosos permanecían detenidos a disposición del Juzgado de Apóstoles, en el marco de una causa caratulada como “homicidio culposo”.
Los motivos de la discusión que pudo haber derivado en la muerte de su hijo son desconocidos para Machado padre. Asegura que el joven, que aún vivía en su casa, era una persona sumisa, que no molestaba ni hablaba con nadie. Cuando habló de Yoni tocó un vaso rojo que, curiosamente, no llevó ese día al río como siempre hacía.
“Yo no tengo nada que perder a partir de ahora, perdí un hijo y no tengo nada que perder. Alguien me sacó un pedazo de mi cuerpo”, dijo angustiado, mientras su mujer Ana María Dos Santos no podía contener las lágrimas a su lado. “La que más lo voy a extrañar soy yo, porque es la que más estaba con él”, acotó ella brevemente.
Rápida investigación
“Hasta este momento estoy confiando en la Justicia. Primero en San Javier estoy viendo que la Policía está haciendo un excelente trabajo y pienso que cuando llegue a las manos del juez y lea todo que se ponga la mano en el corazón de un padre”, expresó Machado consultado por la investigación. En varias oportunidades destacó el trabajo policial.
“¿Vos creés que mi hijo no pidió socorro? Que esos hijos de buena madre cuando estén en otro lado fuera de San Javier pidan socorro, que sufran en carne propia lo que él (su hijo) sufrió”, deseó en una de las únicas veces que salió de su postura cauta. Aunque también dijo que “el que no tiene nada que ver que se vaya tranquilo a su casa”.
“Yo quiero que esta gurisada paguen, ¡paguen! O al menos que sufran lo que el pobre de mi hijo sufrió”, insistió.
“Acá hay varias familias destruidas. El papá y la mamá de los detenidos y además el más grande tiene una mujer con un chico que también está sufriendo. Ellos están sufriendo, pero van y, por al menos un minuto, les ven a sus hijos. Yo no le veo más a mi hijo, no le voy a ver jamás”.
El cuerpo de Joni fue encontrado al día siguiente del episodio y la autopsia confirmó que no tenía lesiones en el cuerpo. Cuando recibieron sus restos, Machado y otro de sus hijos juntaron todos sus ahorros para comprar un cajón y hacer un velorio que duró menos de una hora.
“De qué me sirve la plata, la plata a mí no me sirve de nada si no tengo alguien que se siente acá (golpea la mesa), que me diga que si no tengo un pedazo de hielo, o un jugo o cualquier cosa. Eso no tengo más, y ellos tienen. Así que lo que ellos hicieron que paguen”, insistió.
Radio La Cueva Am 1580 – 25 de mayo Misiones