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Tormentas y granizada provocaron una muerte y dañaron viviendas

Un inesperado evento de granizo que se precipitó en la mañana de ayer causó destrozos en las zonas más pobres de la ciudad capital en la madrugada, el temporal siguió hacia el norte y afectó chacras, mientras que al atardecer, en medio de una potente granizada entre San Vicente y San Pedro, fuertes vientos avanzaron sobre Picada Los Pinos y se cobraron la vida de una mujer.
Lo peor de la tormenta se desató alrededor de las 18 en una zona ubicada en el límite de municipios del Alto Uruguay. Lila Correa (54) se encontraba en la escalera de acceso a su precaria vivienda (construcción de madera sobre pilotes, de 7 por 9 metros, techo de cartón) junto a uno de sus hijos, de 15 años, cuando fuertes ráfagas destecharon la casa y arrastraron a sus moradores unos cinco metros.
El menor alcanzó a incorporarse y correr, pero la madre fue impactada de lleno por el tronco de un árbol también arrancado por el temporal y sufrió múltiples heridas que le causaron la muerte.
Picada Los Pinos se encuentra en cercanías de la ruta provincial 15 y a unos 10 kilómetros de Fracrán (municipio de San Vicente, pero cercano a San Pedro), colonia en la que trabajaba el marido de la víctima fatal. Correa y uno de sus diez hijos habían llegado poco más de una semana antes al lugar para trabajar la tierra. En la zona hay un puñado de chacras con sus respectivas casas, ninguna de ellas sufrió mayores daños.
Bomberos y Policía de San Vicente y autoridades y fuerzas de San Pedro que conformaron recientemente el comité de Defensa Civil se trasladaron al lugar.
En otros lugares, como Colonia Paraíso, la granizada fue muy intensa y a San Pedro llegó algo de piedra junto a tormentas eléctricas y lluvia.

Precariedad e impacto
Posadas amaneció con piedra y le siguió la lluvia con descargas eléctricas. Sólo diez minutos de tormenta bastaron para perforar los techos de cartón y dejar bajo agua las pertenencias de las familias asentadas en áreas bajas y de bañado en inmediaciones de arroyos.
El relevamiento de la Dirección de Riesgo de Defensa Civil contabilizó al menos 110 viviendas perjudicadas con roturas parciales en los techos y la necesidad de ropa de abrigo, colchones y mercaderías.
Los barrios más golpeados por el granizo fueron los ubicados en el suroeste: Porvenir II, Estepa, Aeroclub, Olerito, San Isidro, Belén, Nuevo Amanecer, chacras 244, 245 y 159 en Villa Cabello y en Garupá, Santa Clara I y II, Santa Cecilia y Papa Francisco.
En estos conglomerados abundan las construcciones precarias con paredes de costero de pino y techos de chapa de cartón y lona, sin conexión a red cloacal y con baños letrinas, detalla el informe de Defensa Civil.
Se consignó además que no hubo lesionados ni pérdidas materiales cuantiosas. Hasta la tarde se continuaba con la entrega de chapas de cartón y colchones a los damnificados del temporal y en una tarea colaborativa con los municipios.
Por la tarde,  también hubo granizada en Puerto Rico luego de agobiantes temperaturas, propias del verano. El fenómeno duró pocos minutos, hizo descender bruscamente la temperatura y despejó un cielo que hasta entonces estaba completamente gris.
José Luis Báez, nuevo director de Defensa Civil, en conversación con El Territorio expresó: “Teníamos alerta por tormentas fuertes y descargas eléctricas, pero no nos esperábamos una granizada de la magnitud que fue, con piedras muy grandes que ocasionaron destrozos en pocos minutos”. El funcionario precisó que en las ciudades, el daño se concentró en los asentamientos precarios y en el interior provincial en algunos parajes rurales. El organismo provincial distribuyó más de 500 chapas de cartón y 250 colchones para paliar las pérdidas.
Entre madrugada y mañana, en casi toda la provincia granizó. Llovió en El Soberbio y San Vicente, se sintió con algo de fuerza la tormenta en Eldorado, El Alcázar, Panambí y Jardín América y se desplazó hacia Santo Pipó, Corpus, Andrade. En el sur provincial cubrió una franja en forma de arco que llegó desde Fátima hasta Villa Cabello.
Los que sufrieron la saña del granizo recurrieron a la solidaridad, pidieron ropa seca, frazadas y colchones y chapas de zinc. “No tenemos para comprar un techo seguro y estamos cansados de perder lo poco que tenemos con cada lluvia, no hay cuerpo que aguante tanto disgusto”, rezongó Sabina Cabrera (60), vecina del asentamiento Papa Francisco. Señaló los claros en las chapas  y el colchón empapado por la lluvia en el interior de la casa.
Abelarda (85), madre de Sabina, sabía que se venía la piedra, “me hormigueaba la mano y el brazo, tenía un dolor de reuma como hace mucho no me pasaba, yo les dije a mis hijas que se venía una tormenta fuerte y que podría caer granizo”.
En Las Tacuaritas, un pequeño arroyo ganó caudal con el agua de lluvia y ante la imposibilidad de escurrir ingresó a las casas. “Pasa cada vez que llueve”, relató Cintia Gauto, preocupada porque la ayuda no llegaba y se hacía mediodía.
“Tenemos tres niños chicos, y todo se mojó porque el granizo rompió el techo, las ropas y zapatos, la caja de la leche se humedecieron, estamos desesperados por recibir ayuda”.
En el interior provincial, Santo Pipó fue afectada por el temporal, cayeron 30 milímetros de lluvia en pocos minutos, los desaguaderos colapsaron y el agua inundó las calles y algunas viviendas. La Municipalidad relevó 30 familias afectadas por la rotura de los techos y al cierre de esta edición continuaba el trabajo en campo.
La intendenta Mabel Cáceres,  relató que “no hay heridos, pero muchos vecinos quedaron con lo puesto porque se les mojó todo, hasta la mercadería”.

(El Territorio)

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