Los gendarmes detectaron que el piso del coche era más elevado que lo habitual y al abrirlo, hallaron la droga.
Utilizando a su pequeño hijo de meses como pantalla para sortear los controles desplegados por las fuerzas federales, una pareja oriunda de Puerto Esperanza fue detenida en pleno transporte de 33 kilogramos de cocaína que debía ser entregada en la provincia de Buenos Aires.
El periplo de los misioneros se inició en dicha localidad del norte provincial el martes y fue interrumpido algunas horas después a la altura del paraje Tapebicuá, cerca del acceso a la ciudad correntina de Paso de los Libres, por Gendarmería Nacional.
La droga -de máxima pureza- fue detectada en un compartimiento oculto en el piso del vehículo en el que circulaban e inmediatamente fueron detenidos. La criatura, en tanto, fue puesta al cuidado de un familiar mientras dure el proceso judicial que enfrentan sus progenitores.
Doble fondo en el piso
Las fuentes del Escuadrón 7 “Cabo Misael Pereyra” ligadas al proceso de incautación informaron que todo transcurría con normalidad en el control sobre la ruta nacional 14 hasta que se asomó el Citröen C4 cuyo conductor se identificó como misionero, con domicilio en Esperanza.
Explicó con tono nervioso que junto a su pareja y el hijo de ambos estaban viajando hacia la capital del país para atender una serie de cuestiones familiares, respuesta asentida desde el asiento del acompañante por la mujer que tenía en brazos al bebé.
Hasta ese momento no había nada irregular, pero al cotejar la documentación del auto aparecieron los primeros vestigios que alimentaron sospechas. La madre se apuró en responder preguntas que en paralelo fueron respondidas distinto por el hombre y con un simple golpe de linterna los federales detectaron que el piso estaba más elevado que lo habitual.
Esa cuestión derivó en una requisa más profunda y mediante la utilización de elementos de corte, hallaron un doble fondo donde estaban ocultos decenas de paquetes rectangulares.
Con la prueba expuesta y pese a los desesperados intentos de los sospechosos por zafar de la situación, los uniformados se ajustaron al protocolo y detuvieron a la pareja con el cuidado necesario para no asustar a la criatura.
Los transportistas narcos no dijeron una sola palabra hasta llegar a la dependencia, donde se procedió al conteo y pesaje de la cocaína: 30 panes y 33 kilogramos. Después el hombre habría tratado de convencer de que la mujer no sabía nada, que fue su culpa, pero la forma en que estaba dispuesta la droga en el auto echaría por tierra esa coartada.
Las autoridades judiciales federales determinaron la detención del padre, en tanto que la madre fue alojada en la dependencia para que cuide al bebé. En paralelo hicieron los trámites para encontrar algún familiar en condiciones de hacerse cargo, lo que finalmente ocurrió.
Los acusados serán indagados en los próximos días e imputados por transporte de estupefacientes con fines de comercialización. Lo que digan (si deciden hablar)puede ser importante de cara al proceso investigativo que, al menos hasta ayer, se concentró en Puerto Esperanza.
Los niños como recurso narco
El detectado en Paso de los Libres no es un caso aislado. Los involucrados son exponentes de un fenómeno creciente en Misiones que tiene que ver con el uso de hijos pequeños o con discapacidad por parte de las organizaciones narco como pantalla para generar cierta confianza en los controles y de esta forma no correr riesgos. La modalidad tiene a veces el efecto deseado, pero muchas otras no y más allá de que los adultos quedan expuestos a una causa penal que dura años, se rompe el esquema familiar, teniendo los chicos que ser criados por parientes. “La utilización de criaturas pequeñas aumentó tanto que en dos semanas se llegaron a iniciar tres causas”, había alertado a este matutino una fuente federal. En ese contexto reconoció que “lo más grave es que quienes lo hacen no dudan en exponer a las criaturas, los usan de pantalla».
(El Territorio Por Cristian Valdez)
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