A mediados de julio, se publicó el caso de cuatro hermanos que hace dos años fueron abandonados por sus padres y residían en una precaria vivienda en el barrio Sapucay de la ciudad de Oberá.
La cruda historia de Cintya (20), Damián (18), Felipe (15) y Nara (4) fue atendida de inmediato por la Provincia y la Municipalidad, además de algunos particulares que colaboraron con donaciones.
Desde la Vicegobenación se comprometieron a la construcción de una nueva vivienda, mientras que la comuna realizó el movimiento de tierra para mejorar las condiciones del terreno.
Finalmente, la semana pasada los hermanos se mudaron a su nueva casa, donde por primera vez disponen de habitaciones separadas.
El Instituto Provincial de Lotería y Casinos (Iplyc) les donó una heladera, una mesa con seis sillas y un bajo mesada. “La verdad no tenemos palabras para agradecer todo lo que nos ayudaron. Tenemos una casa hermosa, muy cómoda y amueblada. Parece un sueño”, subrayó Cintya.
Los jóvenes se contienen entre sí para salir adelante. Le ponen corazón y voluntad a las situaciones más adversas. Poco a poco, pueden percibir que no están tan solos.
Tal como se publicó este matutino, primero el padre de los chicos abandonó la casa y formó una nueva familia; lo mismo que hace dos años hizo la madre, quien se mudó con su actual pareja y dejó solos a sus hijos en el barrio Sapucay.
Felipe hace changas y asiste al Centro Educativo Polimodal (CEP) 8, además estudia Informática; mientras que Cintya cursa en el Centro Polivalente de Artes y trabaja cuatro veces por semana en casa de una familia. Damián, en tanto, presenta un leve retraso madurativo, pero también changuea.
Una preocupación
En tanto, más allá de la alegría por la nueva vivienda, Cintya se mostró angustiada porque ante la repercusión del caso su madre se llevó a Nara, quien sería objeto de maltratos por parte del concubino de la mujer. La situación ya fue alertada a las autoridades judiciales.
(El Territorio)
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