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Quedó en coma y discapacitada en brutal asalto y termina el secundario con 46 años

 

Por Mauro Parrotta

Su carpeta es prolija, su letra se corresponde con la misma conducta que la llevó a ser la mejor alumna desde que se decidió a comenzar y terminar el secundario, en la nocturna del Bachillerato con Orientación Provincial 36, en el barrio Mini City de Posadas.

Concepción Alegre vivía hace 10 años atrás en Buenos Aires, en su departamento, trabajaba y todo iba bien. Al salir a la calle un delincuente la atacó, se ensañó con ella y la golpeó hasta con el arma que llevaba. La golpeó en su espalda, en su columna, la dejó inconsciente y debió ser internada en estado de coma.

Concepción Alegre se recibirá el próximo 12 de diciembre y obtendrá el título tras tres años de ejemplar dedicación a todas las materias y en el último trimestre alcanzó un promedio de 8,64 que la ubicó en el cuadro de honor entre los alumnos del Estudio de Jóvenes y Adultos del barrio, en donde terminó viviendo a pocas cuadras, en una piecita y comparte la casa con su padre ya enfermo y viejo.

La mujer con 36 años quedó discapacitada, sin poder caminar y sorda. Los golpes del maldito delincuente dañaron su cuerpo y mucho. Sus manos también ya no podían responder a sus órdenes y empezó a sufrir la presión. Concepción vio derrumbarse todo a su alrededor, pero por alguna razón decidió recuperar el tiempo perdido en Posadas, en la ciudad en donde nació y de adolescente la dejó para probar suerte en la ciudad de Buenos Aires.

La directora, la vicedirectora, la preceptora, el profesor, la bibliotecaria y compañeras y amigas de otros cursos se movilizaron desde que Concepción se apareció en la institución caminando con la ayuda de un trípode y sin escuchar casi nada. Ahora, en 2016, con 46 años, es escolta de la abanderada misionera y sobre ella sólo son elogios los que se recopilan en la nocturna en donde hay un mundo aparte, de mujeres y varones que laburan, que la sufren y que la pelean para estudiar y saber siempre algo más.

Tras el ataque brutal, salvaje, Concepción quedó al cuidado de amigas y hermanas, pero ya no podían cuidarla ni solventarla. Con sus impedimentos físicos, viajó a Misiones y la secundaria fue su cable a tierra, su salvación.
Pero por ahora sigue caminando por la vida con muletas.

«Nunca faltó, siempre viene, es puntual y una alumna ejemplar», dijo la vicedirectora del Bop 36 y a cargo de la nocturna, la licenciada Melchora Rodríguez a El Territorio.

«Ella ahora está volviendo a aprender a escuchar, ahora tiene un audífono y ése fue el motivo de nuestra movilización, pero ahora hay más por hacer, ahora vendrá una trabajadora social enviada por Presidencia de la Nación para corroborar lo que se le contó por carta al presidente Macri…».

La bandera de todos, la alegría de Conce
Una alumna del segundo año, Lucila Rivero, logró en el mes de julio de este año conseguir una audiencia en Presidencia. Allí presentó su problema personal, pero también aprovechó y entregó una carta explicando el caso de Concepción, adjuntando incluso la historia clínica y que era más que urgente la necesidad de un audífono, que por entonces, tenía un valor de 35 mil pesos.

«Fue rápida la repuesta, sí, pero ahora como ya se consiguió el audífono por otro lado, lo que la trabajadora social puede generar con su informe es que ella tenga acceso a los medicamentos que el Pami siempre le niega y una mejor condición de vida en su casa», contó a poco de comenzado las horas de clase en el Bop 36.

«Ella es nuestra bandera, es un ejemplo, y lo que pasó con los audífonos es que cuando la alumna que consiguió la audiencia (por Lucila), terminó en frente de otra trabajadora social que increíblemente conocía a Concepción porque ella había sido la cocinera de su escuela… y entonces mediante una Ong, se obtuvieron los audífonos…», relató emocionada Laura León, la bibliotecaria que no deja de reconocer la superación personal de Concepción.

«Ella es de bajos recursos económicos, tiene una pensión, pero los medicamentos que necesita para sus patologías asociadas el Pami no le corresponde, por eso es importante que la sociedad sepa de ella…», aseguró Laura.

La propia Laura resaltó que el Bop 36, creado en 1990, fue la primera institución en aceptar a una alumna con discapacidades. De aplicar la inclusión educativa.

El informe de la trabajadora social seguramente será el esperado por todos. Concepción es pura sonrisa. Su profesor de informática aseguró que se destaca en todas las materias. Y que durante los primeros años, cuando no contaba con audífonos, fue difícil, pero que siempre cumplió con todo lo que debía hacer.

Concepción Alegre, además, es catequista en la iglesia del barrio. Y tiene proyectos de superación para seguir con los estudios.

Y todavía en el proceso de volver a escuchar bien y siempre mirando a los ojos de quienes les hablan, sólo respondió con un gracias y otra gran sonrisa. Y sus compañeros de curso, con aplausos.

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