La autopsia al cadáver del cadete Emanuel Garay determinó que la causa de muerte fue un cuadro de «deshidratación aguda grave e insuficiencia renal», según informaron fuentes judiciales.
«La instrucción salvaje que le daban a los cadetes es normal. Lo primero que se hace es una formación. El patio de armas es de hormigón. Están formados dos horas, al rayo del sol, es un castigo», reveló y apuntó que «Después empieza el ‘baile’, salto de rana, ejercicios, los hacen dar vueltas, correr de espaldas, él aguantó el primer entrenamiento pero se fueron 15 de baja».
«Mi hermano cayó deshidratado. En ese momento la persona que estaba a cargo dijo esa frase aberrante: ‘Si se tiene que morir, que se muera’. Estuvo media hora más bajo el sol abrasador y luego le tiraron un baldazo de agua», contó Adrián, hermano Emanuel.
«Es un entrenamiento muy duro, antes daban agua, yo le dije a mi hijo ‘si te llegas a sentir mal, te tiras al suelo y decís que estas acalambrado», dijo por su parte Roque.
«Esto es común, viene desde hace años. A veces se inscriben 400 y se reciben 50. La forma de sacarse a los aspirantes de cadetes es el entrenamiento, que en realidad es una tortura: son sometidos hasta que se desmayan, han recibido golpes, les han pegado», cerró.
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