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La vuelta a Mendoza: las “avivadas” quintuplican la demora

Los controles para los autos de los viajeros que no declaran sus compras pueden demorar hasta media hora. Quienes si lo hacen solo esperan cinco minutos.

Que el paso fronterizo Cristo Redentor está colapsado no es ninguna novedad. Tampoco lo son las interminables esperas que muchas veces sobrepasan -como ayer- las 8 horas, y en esto tiene mucho que ver el hecho de que la infraestructura de los complejos y la propia ruta han quedado chicas.

Más con el boom de compras en el vecino país -de cada 10 autos que entran al país por Horcones, los 10 han comprado algo (declarado o no)-, una historia conocida.

En lo que va de 2016, la AFIP -organismo del que depende la Aduana- ha recaudado más de 60 millones de pesos en calidad de pago de exceso de franquicia por parte de los viajeros. La cifra es por demás considerable si se tiene en cuenta que en todo 2015 lo recaudado no alcanzó los 40 millones de pesos.

Claro que no todos los viajeros compradores están dispuestos a declarar que han excedido el límite permitido –150 dólares por persona– cuando llegan al control. De los 10 autos mencionados, 8 han sobrepasado la franquicia de compras. Pero de esos, sólo 4 declaran de motu proprio esta situación, mientras que los otros 4 intentan pasarlos ocultos y son “descubiertos” al momento de los controles.

“Generalmente, el control por auto demora entre 5 y 6 minutos, en caso de que declaren lo que han comprado y presenten los tickets. Pero si no lo hacen o hay indicios de que llevan algo más oculto, se pasa a un control más minucioso que puede demorar entre 20 y 30 minutos. Y hay que saber que eso alarga la espera”, destacó un trabajador de la aduana.

Celulares pegados al cuerpo o escondidos en las medias, dos televisores en una sola caja, tickets apócrifos con valores inferiores al del producto declarado y mercadería oculta debajo del asiento, de la rueda de auxilio o dentro del torpedo del auto son los principales trucos a los que recurre la gente.

Claro que los sabuesos están al tanto, por lo que las requisas giran en torno a estas triquiñuelas. “Muchas veces pegan los celulares en los cuerpos de los niños, ya que es más complicado requisarlos. Pero si hay alguna prueba de que traen artículos sin declarar, se hace la requisa igual. La hace una gendarme mujer o una enfermera en el complejo y frente a los padres”, destacó.

 

En alza

Los trabajadores aduaneros coinciden en que sólo 50% de los pasajeros que hace compras en Chile guardan el ticket para presentarlo, mientras que el resto no lo hace (ya sea por desconocimiento o queriendo camuflar las adquisiciones). “Sólo en 2 de cada 10 autos que preservan los tickets el monto de lo adquirido está por debajo del límite».

En aquellos casos donde se determina que los ocupantes del vehículo traen artículos comprados afuera y no lo acompañan con el comprobante, es la aduana la que calcula el valor para determinar si está dentro de lo permitido”, indicó uno de los empleados, quien resaltó que toda la mercadería debe declararse.

Tomando como parámetro una familia tipo -dos adultos y sus dos hijos menores-, en pesos argentinos el límite de la franquicia para quienes ocupan ese vehículo es de 6.700 pesos. Esto significa que no deben abonar ninguna diferencia tributaria siempre y cuando no lo excedan, aunque sí es obligatorio declarar lo que hayan comprado.

Más del 90% de los viajantes que declara haber hecho compras trae indumentaria o artículos electrónicos.

“Los tours de compras también han alterado el movimiento. Hablamos de micros de entre 40 y 60 pasajeros que salen un día hacia Chile, incluye una noche de alojamiento y el traslado a los outlets para regresar repletos el día siguiente. En estas unidades casi todos las personas vuelven con excedente de franquicia”, siguió el aduanero, y agregó que todos los días regresa al país al menos uno de estos micros (los fines de semana pasan 2 y hasta 3 por día).

“El trámite aduanero propiamente dicho está simplificado al máximo ya. Toma menos de un minuto y consiste en registrar el DNI y el número de patente del vehículo. Las demoras -en aduana- se dan en la inspección de equipaje, más cuando quienes viajan no declaran que han comprado algo e intentan ocultarlo”, resaltó a Los Andes otro trabajador..

Está instalada la idea -errónea- de que la ropa y el calzado están exentos, tanto de sumar a la hora de calcular la franquicia permitida así como también para declararla junto a la mercancía. Sin embargo, esto nunca fue así y deben incluirse.

“Hace 2 años la gente la pasaba sin declarar porque, a lo sumo traía un par de remeras. Pero hoy hay parejas que van por dos días y vuelven con 3 valijas. Encima al no declarar, retrasan todo ya que cuando se los descubre pasan a un control minucioso que precisa de una persona abocada a ese vehículo”, destacó otro de los trabajadores consultados por Los Andes.

 

Hecha la ley…

La creatividad para intentar burlar los controles y pasar mercadería sin declarar parece no tener límites. Sin embargo, los trabajadores de aduana del complejo Horcones también han agudizado sus sentidos.

A las ya mencionadas estrategias, se suman otras que rozan lo delictivo. “Son trucos ya conocidos casi todos. Otro ardid muy común es el de ingresar un artículo con una boleta donde figura un monto menor -en muchos casos los propios comercios trasandinos son cómplices de esta jugada-.

Aquí también se genera demora porque nosotros tenemos que corroborar en internet el valor verdadero”, indicó el primero de los aduaneros citados. “Incluso hay quienes bajan del auto mercadería antes de ingresar al complejo, la dejan en la ruta y una vez pasado el control la van a buscar para volver a guardarla. Eso ya es un delito”, acotó otro colega.

Respecto a heladeras, lavavajillas, lavarropas y repuestos de auto, se trata de artículos de ingreso prohibido al país. “No obstante, hay gente que lo desconoce, los compra y cuando quieren entrarlos se abre un sumario abreviado y deben abonar una multa además de la tributación correspondiente. Esto hace que se triplique el valor y muchos productos sean secuestrados ya que los compradores se niegan a pagar esa diferencia”, contaron.

En lo que se refiere a sanciones, son los aduaneros quienes deciden si las aplican o no, y generalmente depende de la mercadería ocultada, la cantidad y las circunstancias. “Si el importe supera los 100.000 pesos, ya es un delito de contrabando y allí se da intervención a la Justicia. Por semana tenemos entre 1 y 2 operativos de contrabando millonarios”, aclararon.

“Esta situación (la del boom de compras en el país vecino) se repite en todos los pasos a Chile, desde Punta Arenas -en el sur- hasta Jama -en el norte-. Y también se da en los controles fronterizos de Paraguay y Bolivia”, explicó uno de los aduaneros consultados. «Evidentemente no es que todos los otros países sean baratos, sino que Argentina es caro”, sintetizó un colega.

(Los Andes)

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